Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos La claridad del naciente día nos permitió apreciar todo el campo. El centro de la fuerza española ocupaba la carretera con la espalda hacia Bailén, de allí poco distante; a la derecha del camino, por nuestra parte, se alzaban pequeñas lomas, que a lo lejos subían lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la sierra; a la izquierda también había un cerro, pero éste caía después en la margen del río Guadiel, casi seco en verano, y que desemboca en el Guadalquivir cerca de Espeluy. Teníamos a un lado y otro del camino, poderosa batería de cañones, apoyada por considerables fuerzas de infantería; a la izquierda estaba Coupigny con los regimientos de «Bujalance», «Ciudad Real», «Trujillo», «Cuenca», «Zapadores» y la caballería de «España»; a la derecha estábamos, además de la caballería de «Farnesio», los tercios de «Tejas», los «suizos», los «valones», el regimiento de «Ordenes», el de «Jaén», «Irlanda», y voluntarios de «Utrera». Mandábanos el brigadier don Pedro Grimarest. Los franceses ocupaban la carretera por la dirección de Andújar, y tenían su principal punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra derecha: por consiguiente, servía de resguardo a su ala izquierda. Asimismo, ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantería y un regimiento de coraceros, y a su espalda tenían el arroyo de Herrumblar, también seco en verano, que habían pasado. Tal era la situación de los dos ejércitos cuando la primera luz nos permitió vernos las caras. Creo que unos a otros nos vimos recíprocamente muy feos.