Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Acto continuo, don Roque pasó a hacer elogios de mi personalidad, militar y civilmente considerada, y de tal modo se le fue la mano en este capítulo que me hizo sonrojar, mayormente considerado que algunas de sus afirmaciones eran estupendas mentiras. Díjole primero que yo pertenecía a una de las más alcurniadas familias de la baja Andalucía en tierra de Doñana, y que había asistido al glorioso combate de Trafalgar en clase de guardia marina. Añadió que mis proezas en la batalla de Bailén, a la que asistí como voluntario, andarían pronto en papeles, y que yo era gran patriota, buen escritor con mis ribetes de poeta. Examinándome de pies a cabeza, Montoria me dijo:
—¡Porra! No le podré afiliar a usted en la tercera escuadra de la compañía de escopeteros de don Santiago Sas, de cuya compañía soy capitán; pero entrará en el Cuerpo en que está mi hijo. Y a usted, don Roque, amigo mío, puesto que no está para coger el fusil, ¡porra!, le haremos practicante en los hospitales del ejército.