Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Impresión melancólica dejaron en mí las palabras de aquel hombre tan grande en su sencillez. No estaba yo en edad de indagar fuera de mí mismo la razón de aquella singular tristeza, que pronto hubo de disiparse en mi alma sólo de pensar que se aproximaba el dichoso momento de embarcarme en el mayor navío de la poderosa escuadra. Mis sofoquinas pasé con este motivo, porque la emperegilada doña Flora, interesándose por mí más de lo que yo merecía, cuidadosa de los riesgos del mar y de la guerra, me instaba para que me quedase en su compañía y servicio. Protesté guardando el debido respeto al cariño maternal que la señora me mostraba; llegué hasta implorar con lágrimas que me dejara seguir mi guerrera inclinación, y al fin doña Flora consintió, recomendándome con ternura solícita que huyese de los sitios y ocasiones de peligro, poniéndome en el cuello un escapulario de la Virgen del Carmen y llenándome los bolsillos de golosinas para que comiese a bordo.