Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Después de permanecer buen rato en la contemplación de tanta maravilla bajé a la cámara, donde me ocupé en el servicio de mi amo, don Alonso. De paso vi una curiosa operación que os contaré para que os riáis. Los oficiales hacían su tocado, no menos difícil a bordo que en tierra. Me hizo gracia ver a los pajes en empolvar las cabezas de los héroes a quienes servían. La moda era entonces tan tirana como ahora y de un modo más apremiante imponía sus enfadosas ridiculeces. Hasta el soldado tenía que emplear un tiempo precioso en hacerse el coleto. ¡Pobres hombres! Yo les vi puestos en fila, unos tras otros, arreglando cada cual el coleto del que tenía delante. Después se encasquetaban el sombrero de pieles, pesada mole, cuyo objeto nunca me pude explicar, y luego iban a sus puestos, si tenían que hacer guardia, o a pasearse por el combate, si estaban libres de servicio. Los marineros llevaban el pelo corto y su sencillo traje me parece que no se ha modificado mucho desde aquella fecha.
En la cámara, mi amo hablaba acaloradamente con el comandante del buque, don Francisco Javier de Uriarte, y con el jefe de escuadra, don Baltasar Hidalgo de Cisneros. Por lo poco que oí no me quedó duda de que el general francés había dado orden de salida para la mañana siguiente.