Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Amaneció el 19, que fue para mí felicísimo, y antes de que amaneciera ya estaba yo en el alcázar de popa con mi amo, que quiso presenciar la maniobra. Después del baldeo comenzó la operación de levar el buque. Se izaron las grandes gavias; el pesado molinete, girando con agudo chirrido, arrancaba el áncora poderosa del fondo de la bahía. Corrían los marineros por las vergas; manejaban otros las brazas, prontos a la voz del contramaestre, y todas las voces del navío, antes mudas, llenaban el aire con espantosa algarabía. Los pitos, la campana de proa, el discorde concierto de mil voces humanas, mezcladas con el rechinar de los motones; el crujido de los cabos, el trapeo de las velas azotando los palos antes de henchirse impelidas por el viento, todos estos variados sones acompañaron los primeros pasos del colosal navío.
Olas suaves acariciaban sus costados, y la mole majestuosa comenzó a deslizarse por la bahía sin dar la menor cabezada, sin ningún vaivén de costado, con marcha grave y solemne, que sólo podía apreciarse, comparativamente, observando la traslación imaginaria de los buques mercantes anclados y del paisaje.