Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Me encontraba en la calle de Puerta Quemada. Di algunos pasos; pero caí otra vez rendido de fatiga. Un fraile, viéndome cubierto de sangre, se me acercó y empezó a hablarme de la otra vida y del premio eterno destinado a los que mueren por la patria. Díjele que no estaba herido; pero que el hambre, el cansancio y la sed me habían postrado, y que creía tener los primeros síntomas de la epidemia. Entonces el buen religioso, en quien al punto reconocí al Padre Mateo del Busto, se sentó a mi lado.
—«¿Está vuestra paternidad herido? —Le pregunté, viendo un lienzo atado a su brazo derecho».