Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Os contaré brevemente la verdad de la execrable traición del gran tacaño de Zaragoza. Jerónimo de Candiola vino muy niño de Baleares a la capital de Aragón con sus padres, en la calle de San Voto, con un comercio mísero de loza ordinaria y cordelería. Vivió la familia algunos años pobremente. Jerónimo, cuando apenas contaba doce años, fue monaguillo en las monjas de Jerusalén. Conocía un paso subterráneo, que arrancando de aquel convento, pasaba por San Diego y Santa Rosa y concluía en la casa llamada de los Duendes. Desde los sótanos de ésta bastaba una corta galería para llegar debajo de la sala capitular de San Francisco. Candiola fue al campo francés, se puso en comunicación con un capitán de suizos llamado don Carlos Lindener, que había pasado del servicio de España al de Francia, y… lo demás lo comprenderéis fácilmente por el hecho terrible que voy a referiros.
Hallábame yo en la calle de San Gil al servicio de las piezas que allí habíamos emplazado, cuando nos estremeció una detonación tan fuerte que ninguna palabra del lenguaje tiene energía para expresarla. Creímos que la ciudad entera era lanzada al aire por la explosión de un inmenso volcán abierto bajo sus cimientos. Todas las casas temblaron, oscureciéndose el Cielo con inmensa nube de humo y de polvo, y a lo largo de la calle vimos caer trozos de pared, miembros despedazados, maderas, tejas, lluvias de tierra y material de todas clases.