Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Cuando penetré en la casa y vi cuadro tan lastimoso no pude contener mis lágrimas y me puse a llorar con ellos. Yo les amaba, y como mi buen humor y franca condición propendÃan a enlazar el alma de aquellos inocentes con la mÃa, en algunos meses de trato Siseta, Badoret, Manalet y Gasparó correspondÃan a mi leal cariño. Cuando yo iba de guardia, bien a Montjuich, bien a los reductos del Condestable o del Cabildo, los tres muchachos, incluso Gasparó, me seguÃan con sendas cañas al hombro, remedando con la boca el son de cajas y trompetas, o relinchando al modo de caballos.
Como digo, al verles sin padre y en completa soledad y abandono les consolé como pude, y al dÃa siguiente, después que echamos tierra al buen cerrajero, tomé por la mano a Siseta y llevándola a la cocina le dije:
—Durante cuatro meses he comido vuestro pan. Verdad que también os he dado el mÃo… Ahora, con la muerte del buen Mongat os habéis quedado huérfanos… No importa…, quiero decir, no hay que apurarse. Tú serás la madre de tus hermanos, y yo seré su padre, porque…, ya te lo he dicho, Siseta…, he decidido ahorcarme contigo… Más claro: nos ahorcaremos tú y yo delante de un altar.