Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos La necesidad me obligó a encarecer y ponderar la carne de ratón, disputándola por una de las más sabrosas y nutritivas. Siseta rechazó con repugnancia mis ratoniles opiniones. Después comimos de las menudencias que yo llevé, y atendimos al pobrecito Gasparó, que estaba enfermo. Llamamos a don Pablo, el cual no nos tranquilizó. «Dadme aire puro —dijo—, dadme alimentos sanos, dadme drogas que no estén inficionadas, y curaré al niño. Aquí no hay ya más médico que don Mariano Alvarez, el cual nos ha dicho: “comeos los unos a los otros”».
Se retiró bufando. Parecía loco. Siseta destrozó un mueble para convertirlo en leña; calentó agua; aplicó al enfermo en diversas formas una terapéutica de su invención, compuesta de agua tibia en bebida, en friegas, en rociadas, en compresas.