Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Juntamente conmigo entró Badoret, que había salido a hacer una excursión por la plaza de las Coles, y volvía tan alegre y saltón, que le juzgué portador de víveres para ocho días. A las preguntas de Siseta contestó abriendo los puños para mostrar algunas piezas de cobre, y cerrábalos después bailando de contento en medio de la sala.
—¿De dónde traes esos cuartos? ¿Los has cogido en alguna parte?
—Me los han dado por el ratón… Andrés, un ratón tan grande como un burro. En cuanto llegué con él a la plaza, un viejo soltó tres reales por él. Mi hermana no lo quiso. Pues lo vendí.
—Mira, Andrés —me dijo Siseta—, luego que tú te fuiste, estos condenados bajaron al patio, y por la puertecilla que está junto al pozo, se metieron en la casa del canónigo don Juan Ferragut, que está abandonada, como sabes. A poco volvieron con una rata tan grande como de aquí a mañana… ¡Qué uñas! ¡Qué rabo!