Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos «¡Oh, si yo fuera solo en el mundo, Andrés! Si yo no tuviera más que mi indigna persona, si no tuviera otro cuidado que la visita al hospital y el recorrido de los enfermos que están en la calle, yo mismo le diría a don Mariano: “Señor, no nos rindamos mientras haya uno que pueda vivir, almorzándose a los demás”». Pero mi hija no tiene la culpa de que una nación quiera conquistar a otra… Sin embargo, humillemos la frente ante este inflexible Gobernador, más valiente que Leónidas, más patriota que Horacio Cocles, más enérgico que Scevola, más digno que Catón. Es un hombre que en nada estima la vida propia ni la ajena, y como no sea el honor, todo lo demás le importa poco. En las jornadas de septiembre, cuando Vives el capitán de Ultonia se disponía para una pequeña excursión al campo enemigo, preguntó a don Mariano que a dónde se acogería en caso de tener que retirarse. El Gobernador le contestó: «Al cementerio». ¿Qué te parece? ¡Al cementerio! Es decir, que aquí no hay más remedio que vencer o morir; y como vencer a los franceses es imposible, porque son ciento y la madre, saca la consecuencia…
El doctor detúvose a examinar varios enfermos, y corrí a casa de Siseta para llevarles lo poco que había recogido.