Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos —Pero señor —indicó tímidamente don Pablo—, los enfermos no admiten espera. Si no se les cura… podremos tirar un día, dos…
Alvarez paseó serenamente la vista por el anfiteatro, y después, volviéndose a Nomdedéu, le dijo:
«Ninguno de ellos se queja. Pronto recibiremos auxilios. La plaza no se rendirá, señor Nomdedéu, por falta de medicinas».
—¡Oh, señor! —dijo el médico temblando—, yo me atrevo a decir a vuecencia que Gerona ha hecho ya bastante por la Religión, la Patria y el Rey. Ha llegado ya al límite de la constancia, señor, y…».
Alvarez agitó ligeramente el bastón de mando en la mano derecha, y sin inmutarse dijo a Nomdedéu:
«Veo que sólo usted es aquí cobarde. Bien: cuando ya no haya víveres, nos comeremos a usted y a los de su ralea, y después resolveré lo que más convenga».
Siguió Alvarez su camino. Nomdedéu se quedó atrás, y llevándome en dirección de la plaza de San Félix, me dijo: