Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos En la taberna del famoso Poenco, en «Puerta Tierra», menudeaban las libaciones en celebración del gran suceso. Los majos, contrabandistas, matones, chulos, jiferos y chalanes diferían sus querellas para que la majestad de tan gran día no se turbase con ataques a la paz, concordia y buena armonía entre los ciudadanos. Los mendigos abandonaron sus puestos, corriendo hacia la Cortadura, que se inundó de mancos, lisiados y cojos, ganosos de recoger abundante limosna, y enseñando sus llagas nos pedían en nombre de Dios y de la caridad, si no de aquella otra deidad nueva, santa y sublime, diciendo: «¡Por las Cortes, por las Cortes!».
Cuando llegué a la isla las calles estaban intransitables. En una de ellas la multitud se agolpaba para ver la cívica procesión. En los miradores apenas cabían los ramilletes de señoras; clamaban a voz en grito las campanas, gritaba el pueblo y se estrujaban hombres y mujeres contra las paredes, los chiquillos trepaban por las rejas y los soldados, formados en dos filas, pugnaban por dejar el paso franco a la comitiva.