Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Aquella no era una procesión de santas imágenes, ni de reyes y príncipes, cosa en verdad muy vista en España para que así llamara la atención: era el sencillo desfile de un centenar de hombres vestidos de negro, jóvenes unos, otros viejos, algunos sacerdotes, seglares los más. Precedíales el clero, con el cardenal Borbón de pontifical y los individuos de la regencia, y les seguía gran concurso de generales, consejeros de Castilla, próceres y gentilhombres.
La procesión venía de la iglesia mayor, donde se había dicho solemne misa y cantado un Te Deum. El pueblo no cesaba de gritar: «¡Viva la nación!, como pudiera gritar: ¡Viva el rey!», y un coro que se había colocado en cierto entarimado detrás de una esquina entonó el himno, muy laudable sin duda, pero muy malo como poesía y música, que decía:
Del tiempo borrascoso
que España está sufriendo,
va el horizonte viendo
alguna claridad.
La aurora son las Cortes,
que con sabios vocales
remediarán los males
dándonos libertad.