Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos —Que se unen a los fuertes por medio de estacadas en zig-zag.
—Está bien —dijo complacido, guardando el croquis—. Ha desempeñado usted su comisión satisfactoriamente.
—Estoy a las órdenes de mi general.
Fui luego al alojamiento de lord Wellington para darle cuenta de diversas particularidades que quería conocer relativas a conventos destruidos, a municiones, a víveres, al espíritu de la guarnición y del vecindario. Mis noticias recogía con atento interés, y a cuantas preguntas me hizo contesté informando de lo que yo sabía, y guardando reserva sobre lo que ignoraba. Entendí que estaba satisfecho de mi servicio y que un gran ánimo me dispensaba el honor de considerarme cumplidor del deber en circunstancias difíciles. Mi orgullo, mi honrada vanagloria por mi modesta colaboración en los planes del capitán inglés, eran mi mejor premio y el único que yo apetecía.
Aquella misma tarde partimos hacia Salamanca, llegando a la vista de ésta antes de anochecido. En la noche nos alejamos para pasar el Tormes por los vados del Canto y San Martín. Todos decíamos: «Mañana atacaremos los fuertes».