Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos —¡Oh!, cómo se va a reír Paca cuando yo vuelva a casa después de esta grave derrota.
—¡Señor, que el barco se va a pique! —exclamé de nuevo, no ya pintando el peligro, sino suplicando con gestos y voces.
Mi amo miró al mar, a las lanchas, a los hombres que, desesperados y ciegos, se lanzaban a ellas; y yo busqué, con ansiosos ojos, a Marcial, y le llamé con toda la fuerza de mis pulmones… No sé lo que pasó. Para contar cómo me salvé no puedo fundarme sino en recuerdos muy vagos, semejantes a las imágenes de un sueño, pues, sin duda, el terror me quitó el conocimiento. Me parece que un marinero se acercó a don Alonso cuando yo le hablaba y le asió con sus vigorosos brazos. Yo mismo me sentí transportado y, cuando mi nublado espíritu se aclaró un poco, me vi en una lancha, recostado sobre las rodillas de mi amo, el cual tenía mi cabeza entre sus manos con paternal cariño. Marcial empuñaba la caña del timón; la lancha estaba llena de gente.