Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Pero este singular resurgimiento de energía o galvanización de un cadáver no nos valió mucho, porque el furioso sudoeste que se desencadenó por la tarde hubo de amargamos el gozo del breve y casi milagroso triunfo. A cinco leguas ya del puerto, cuando veíamos nuestras vidas en salvo y nuestra libertad asegurada, fue menester trasbordar al «Rayo», porque nuestro pobre «Santa Ana» no tenía gobierno y era ya segura presa de la mar bravía.
La situación empeoraba por momentos. Teníamos a bordo gran número de heridos, entre ellos el desdichado y heroico Medio-Hombre, que en la corta refriega del rescate recibió varios balazos en la maltratada armazón de su cuerpo. El trasbordo se hizo a media noche, con mar gruesa y viento achubascado y violentísimo, empresa que parecía superior a las fuerzas humanas. Pasado aquel trance de suprema ansiedad, de angustiosas peripecias, y bien seguro yo de haberlo presenciado, no puedo dejar de verlo en mi memoria como una oprimente pesadilla.