Fortunata y Jacinta

Fortunata y Jacinta

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es un tunante. Te ha engañado de la manera más chusca… Sólo tú, que eres la misma inocencia puedes caer en redes tan mal urdidas… Lo que me espanta es que Izquierdo haya podido tener ideas… Es tan bruto; pero tan bruto, que en aquella cabeza no cabe una invención de esta clase. Por lo bestia que es, parece honrado sin serlo. No, no discurrió él tan gracioso timo. O mucho me engaño, o esto salió de la cabeza de un novelista que se alimenta con judías.

—El pobre Ido es incapaz…

—De engañar a sabiendas, eso sí. Pero no te quepa duda. La primitiva idea de que ese niño es mi hijo debió ser suya. La concebiría como sospecha, como inspiración artístico-flatulenta, y el otro se dijo: «Pues toma, aquí hay un negocio». Lo que es a Platón no se le ocurre; de eso estoy seguro.

Jacinta, anonadada, quería defender su tema a todo trance.

—Juanín es tu hijo, no me lo niegues —replicó llorando.

—Te juro que no… ¿Cómo quieres que te lo jure?… ¡Ay Dios mío! Ahora se me está ocurriendo que ese pobre niño es el hijo de la hijastra de Izquierdo. ¡Pobre Nicolasa! Se murió de sobreparto. Era una excelente chica. Su niño tiene, con diferencia de tres meses, la misma edad que tendría el mío si viviese.

—¡Si viviese!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker