La Batalla de los Arapiles
La Batalla de los Arapiles 
—Adiós, hermano y querido señor mío —repuso—. Gracias, mil gracias por tantas bondades.
Y tirando del torzal, partió con el burro tras sí. Cuando su enjuta figura negruzca se alejó al bajar un cerro, pareciome ver en él un cuerpo que melancólicamente buscaba su perdida sepultura sin poder encontrarla.