Memorias de un cortesano de 1815
Memorias de un cortesano de 1815
L duque!… ¡Oh!, no puedo escribir una palabra más sin hablar del duque largamente, para que se conozca a uno de los personajes más extraordinarios de aquella eminente y nunca bien ponderada corte.
¿Quién no hablaba entonces del duque aunque sólo fuera para referir sus antecedentes y contarle los pasos todos de su rápido encumbramiento, pues fue hombre que en cuatro años pasó de la nada de Paquito Córdoba al Ducado de Alagón con grandeza de España, toisón de oro, grandes cruces, y el mando de la guardia de la Real persona? Era espejo de los libertinos de buena cepa, cabeza de los cortesanos y hombre de sutiles trazas para zurcir y descoser voluntades palaciegas.