Misericordia
Misericordia —¡Oh! no tanto.
—¿Por qué es usted tan modesto? Yo lo veo así, y suelo ver las cosas bien claras. Todo lo que yo veo es verdad.
—Sí; pero…
—No me contradiga usted, Ponte, no me contradiga en esto ni en nada.
—Acato humildemente sus aseveraciones —dijo Frasquito humillándose—. Siempre hice lo mismo con todas las damas a quienes he tratado, que han sido muchas, Obdulia, pero muchas…
—Eso bien se ve. No conozco otra persona que se le iguale en la finura del trato. Francamente, es usted el prototipo de la elegancia… de la…
—¡Por Dios!…