Misericordia
Misericordia —¿Que si la he visto? Esa cree que semos bobas. La corcovada es su hija, y por más señas costurera, ¿sabes?, y con achaque de la joroba, pide también. Pero es modista, y gana dinero para casa… Total, que allí son ricos, el Señor me perdone; ricos sinvergonzonazos, que engañan a nosotras y a la Santa Iglesia católica, apostólica. Y como no gasta nada en comer, porque tiene dos o tres casas de donde le traen todos los días los cazolones de cocido, que es la gloria de Dios… ¡a ver!
—Ayer —dijo Demetria quitándole la teta a la niña—, bien lo vide. Le trajeron…
—¿Qué?
—Pues un arroz con almejas, que lo menos había para siete personas.
—¡A ver!… ¿Estás segura de que era con almejas? ¿Y qué, golía bien?
—¡Vaya si golía!… Los cazolones los tiene en ca el sacristán. Allí vienen y se los llenan, y hala con todo para Cuatro Caminos.