Misericordia
Misericordia 鈥擡so no es verdad 鈥攔epiti贸 Benina con acento firme y sonora voz, incorpor谩ndose en el lecho. Al o铆rla, call贸 s煤bitamente Do帽a Paca, como el ratoncillo nocturno que cesa de roer al sentir los pasos o la voz del hombre. Oyose tan s贸lo, durante largo rato, alguno que otro suspiro hond铆simo de la se帽ora, que despu茅s empez贸 a quejarse y a gru帽ir por lo bajo. La otra no chistaba. Hab铆a hecho r谩pida crisis el genio de la infeliz se帽ora, determin谩ndose un brusco giro de la veleta. La ira y displicencia troc谩ronse al punto en blandura y mimo. No tard贸 en presentarse el s铆ntoma m谩s claro de la sedaci贸n, que era un vivo arrepentimiento de todo lo que hab铆a dicho y la verg眉enza de recordarlo, pues no significaban otra cosa los gru帽idos, y el quejarse de imaginarios dolores. Como Benina no respondiera a estas demostraciones, Do帽a Paca, ya cerca de media noche, se arranc贸 a llamarla: 芦Nina, Nina, 隆si vieras qu茅 mala estoy! 隆Vaya una nochecita que estoy pasando! Parece que me aplican un hierro caliente al costado, y que me arrancan a tirones los huesos de las piernas. Tengo la cabeza como si me hubieran sacado los sesos, poni茅ndome en su lugar miga de pan y perejil muy picadito鈥 Por no molestarte, no te he dicho que me hagas una tacita de tila, que me refriegues la espalda, y que me des una papeleta de salicilato, de bromuro, o de sulfonal鈥 Esto es horrible. Est谩s dormida como un cesto. Bien, mujer, descansa, engorda un poquito鈥 No quiero molestarte禄.