Misericordia

Misericordia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

V

Esto pensaba, cuando Almudena, volviendo de una meditación calculista, que debía de ser muy triste por la cara que ponía, te dijo:

—¿No tenier tú cosa que peinar?

—No, hijo: todo empeñado ya, hasta las papeletas.

—¿No haber persona que priestar ti?

—No hay nadie que me fíe ya. No doy un paso sin encontrar una mala cara.

—Señor Carlos llamar ti mañana.

—Mañana está muy lejos, y yo necesito el duro hoy, y pronto, Almudena, pronto. Cada minuto que pasa es una mano que me aprieta más el dogal que tengo en la garganta.

—No llorar, amri. Tú ser buena migo; yo arremediando ti… Veslo ahora.

—¿Qué se te ocurre? Dímelo pronto.

—Yo peinar ropa.

—¿El traje que compraste en el Rastro? ¿Y cuánto crees que te darán?

—Dos piesetas y media.

—Yo haré por sacar tres. ¿Y lo demás?

—Vamos a casa migo —dijo Almudena levantándose con resolución.

—Prontito, hijo, que no hay tiempo que perder. Es muy tarde. ¡Pues no hay poquito que andar de aquí a la posada de Santa Casilda!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker