Tristana
Tristana —No sé si toca el arpa. Pero es muy aplicado a los pinceles. A un compañero nuestro le llevó de modelo para apóstol… Crea usted que le sacó hablando.
—Pues yo pensé que pintaba paisajes.
—También… y caballerías… Flores retrata que parecen vivas; frutas bien maduras, y codornices muertas. De todo propiamente. Y las mujeres en cueros que tiene en el estudio le ponen a uno encandilado.
—¿También niñas desnudas?
—O a medio vestir, con una tela que tapa y no tapa. Suba y véalo todo, D. Lope. Es buen chico ese D. Horacio, y le recibirá bien.
—Yo estoy curado de espanto, Pepe. No sé admirar esas hembras pintadas. Me han gustado siempre más las vivas. Vaya… con Dios.