Tristana
Tristana Casos había en la vida de este sujeto que le enaltecían en sumo grado, y si algún ocioso escribiera su historia, aquellos resplandores de generosidad y abnegación harían olvidar, hasta cierto punto, las obscuridades de su carácter y su conducta. De ellos debe hablarse, como antecedentes o causas que son de lo que luego se referirá. Siempre fue don Lope muy amigo de sus amigos, y hombre que se despepitaba por auxiliar a las personas queridas que se veían en algún compromiso grave. Servicial hasta el heroísmo, no ponía límites a sus generosos arranques. Su caballería llegaba en esto hasta la vanidad; y como toda vanidad se paga, como el lujo de los buenos sentimientos es el más dispendioso que se conoce, Garrido sufrió considerables quebrantos en su fortuna. Su muletilla familiar de dar la camisa por un amigo no era una simple afectación retórica. Si no la camisa, varias veces dio la mitad de la capa como San Martín; y últimamente, la prenda de ropa más útil, como más próxima a la carne, había llegado a correr peligro.