Zumalacárregui
Zumalacárregui «El acento baturro muy pronunciado declara que son ustedes de las Cinco Villas, quizás de Ejea de los Caballeros.
—No, señor —replicó el manco, jovencillo muy despierto, como de veinte años—; yo soy de Petilla, lugar de tierra de Sos, y éste es de Júnez, cuatro leguas de mi pueblo. Los dos nos venimos a la facción el mes de Mayo, y lo mismico fue entrar yo en este sirvicio, que me lisiaron en la faición de Muez… ya sabe… y me quedé inútil; pero tanto gusto le tomé a la guerra, que no vuelvo a mi casa hasta que se acabe, si se acaba algún día, y ha de ser cuando arreemos al Rey hasta los mismos Madriles.
—Yo estuve en la cuchipanda de San Fausto, pues, en el mes de Agosto… —dijo el otro—. Maté más cristinos que pelos tengo en la cabeza… Pero en Viana, el 3 de Septiembre, ya sabe… me atizaron un tanganazo en la pierna, y aquí me tiene en la impedimenta, que es muy aburría… En cuanto pueda me vuelvo a mi casa, donde hago más falta que aquí, ridiós… A la guerra le llama a uno el gustico que da, pero también llama la casa, y el aquel de la paz…».
El otro cantaba con voz agudísima y vibrante:
Navarrito, navarrito,
no seas tan fanfarrón,
que los cuartos de Navarra
no pasan en Aragón.