Zumalacárregui
Zumalacárregui Siguieron hablando, y Arbués le aseguró que había tenido noticias de sus proezas en el otro campo. Se decía que gozaba entre los facciosos fama de gran estratégico, y que Zumalacárregui no tomaba ninguna determinación sin consultarle. Riendo contestó Fago que no hubo tales hazañas, y que Don Tomás no le había consultado jamás sus planes de guerra. Confirmó después su escepticismo en cosas de política militar, manifestándose igualmente desdeñoso de las ideas y móviles de uno y otro bando; y por último, apuntó la idea de que facciosos y constitucionales andaban en tratos para amasar un soberano pastel, que sería la paz mentirosa por unos cuantos años. A esto replicó Arbués, hablándole al oído: «Antes de que termine este año de 1835, nos abrazaremos los dos ejércitos».