Zumalacárregui
Zumalacárregui En el asedio de Villafranca hubo de sufrir Zumalacárregui desfallecimientos de sus tropas; pero su energía supo trocar el desánimo en loco frenesí de combate. Acude Espartero desde Durango en auxilio de la plaza guipuzcoana; sábelo Zumalacárregui, y con la celeridad del rayo, corren sus batallones a cortarle el camino. Trábase furioso combate en Descarga; Espartero se ve obligado a retroceder; vuelven los vencedores de Descarga sobre Villafranca; el asedio es formidable, épico; los cristinos rinden las armas en condiciones honrosas; la facción gana en aquel día una posición importantísima, mil quinientos fusiles y víveres abundantes. Y velozmente, siguiendo la acción a la idea, como el disparo al requerimiento del gatillo, Eraso cala sobre Éibar, Gómez sobre Tolosa. Y cuando el mismo Zumalacárregui disponíase a tomar a Vergara, recibe un apremiante aviso de D. Carlos llamándole a su Cuartel Real de Segura.