Zumalacárregui

Zumalacárregui

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al amanecer agregose a unos amigos que estaban tomando la mañana, y departió con ellos. Dijéronle que algunos batallones se preparaban para el asalto. Había, pues, confianza en que pronto les abrirían camino los morteros y obuses que sostuvieron el fuego el día anterior. Después se encontró a Ibarburu, que salía de su alojamiento, radiante de ilusiones. Dos oficiales que con él venían manifestaron la convicción de que antes de tres días almorzarían en Bidebarrieta. A las ocho, próximamente, llegáronse los dos capellanes al alojamiento de Zumalacárregui, y le vieron salir, seguido de sus ayudantes y llevando a su izquierda a Mendigaña. Aproximándose al grupo todo lo que la etiqueta les permitía, oyeron decir a D. Tomás: «No he pegado los ojos en toda la noche». Su mirada era febril, lívido el color de su rostro; su tristeza se disimulaba con la animación que quiso dar a sus palabras. Saludó sonriendo: más encorvado aún que de costumbre, se dirigió al Palacio, desde cuyas ventanas observar solía con su anteojo las posiciones enemigas.







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker