Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Estaban allí, y los verdugos se disponían a tirarlos a la cuba, cuando el Rey, a quien nadie esperaba tan pronto, entró en el patio a caballo; había venido por la posta[91] y preguntó muy extrañado qué significaba aquel horrible espectáculo; nadie se atrevía a decírselo, cuando la ogresa, rabiando de ver lo que veía, se tiró ella misma de cabeza en la cuba y fue devorada en un instante por los feos bichos que había mandado poner. El Rey no dejó de sentirlo: al fin y al cabo era su madre; pero pronto se consoló con su hermosa mujer y con sus hijos.