Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault 
MORALEJA
El esperar un tiempo prudencial
para tener esposo
rico, guapo, galante y cariñoso,
es cosa natural;
pero esperarlo cien años, y estarse
los cien años durmiendo sin cansarse,
ya no hay hembra corriente
que duerma tanto y tan tranquilamente.
La fábula parece aún querer
hacernos comprender
que a menudo los lazos deliciosos
de himeneo no son menos dichosos
porque se los difiera,
y que nada se pierde con la espera;
mas la mujer con tan fogoso ardor
aspira a la promesa conyugal,
que no tengo la fuerza ni el valor
de predicarle moraleja tal.