Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Érase una vez una niña de pueblo, la más bonita que se pudo ver jamás; su madre estaba loca con ella, y su abuela más loca todavÃa. La buena mujer encargó una caperucita roja para ella, que le sentaba tan bien, que por todas partes la llamaban Caperucita roja.
Un dÃa su madre, habiendo cocido y hecho tortas[92], le dijo:
—Ve a ver cómo anda la abuela, pues me han dicho que estaba mala; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.
Caperucita roja salió en seguida para ir a casa de su abuela, que vivÃa en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió, porque andaban por el monte algunos leñadores. Le preguntó adónde iba; la pobre niña, que no sabÃa que es peligroso pararse a escuchar a un lobo, le dijo:
—Voy a ver a mi abuela, y a llevarle una torta con un tarrito de mantequilla que le envÃa mi madre.
—¿Vive muy lejos? —le dijo el lobo.
—¡Oh sÃ! —dijo Caperucita roja—. ¿Ve aquel molino lejos, lejos? Pues, nada más pasarlo, en la primera casa del pueblo.
—Pues mira —dijo el lobo—, yo también quiero ir a verla; yo voy a ir por este camino y tú por aquel, a ver quién llega antes.