Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault El lobo echó a correr con todas sus fuerzas por el camino más corto, y la niña se fue por el camino más largo, entreteniéndose en coger avellanas, correr tras las mariposas y hacer ramilletes con las florecillas que encontraba.

No tardó mucho el lobo en llegar a la casa de la abuela; llamó: «Toc, toc».
—¿Quién es?
—Soy su nieta, Caperucita roja —dijo el lobo, desfigurando la voz—, y le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que le envÃa mi madre.
La buena de la abuela, que estaba en la cama porque se encontraba un poco mal, le gritó:
—Tira de la aldabilla y caerá la tarabilla[93].
El lobo tiró de la aldabilla y se abrió la puerta. Se arrojó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacÃa más de tres dÃas que no habÃa comido.
Después cerró la puerta y fue a acostarse en la cama de la abuela, aguardando a Caperucita roja, que llegó un poco más tarde y llamó a la puerta: «Toc, toc».
—¿Quién es?
Caperucita roja, al oÃr el vozarrón del lobo, tuvo miedo al principio, pero, creyendo que su abuela estaba acatarrada, contestó: