Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Cenicienta le trajo la ratonera, donde habÃa tres ratas muy gordas. El hada cogió una de las tres, por las magnÃficas barbas que tenÃa y, habiéndola tocado, la transformó en un gordo cochero, que tenÃa los bigotes más hermosos que se hayan visto jamás.
Después le dijo:
—Ve al jardÃn y allà encontrarás seis lagartos detrás de la regadera. Tráemelos.
En cuanto los hubo traÃdo, la madrina los convirtió en seis lacayos, que subieron al instante a la trasera de la carroza con sus uniformes galoneados, y se acoplaron a ella como si no hubieran hecho otra cosa en toda su vida.
El hada dijo entonces a Cenicienta:
—Bueno, pues ya tienes con qué ir al baile. ¿No estás contenta?
—SÃ, pero ¿voy a ir asà con estos vestidos tan feos?
Su madrina no hizo más que tocarla con su varita mágica y al instante sus vestidos se convirtieron en vestidos de tisú de oro y plata, recamados de piedras preciosas; después le dio un par de zapatos[113] de cristal, los más bonitos del mundo.