Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault —Ya ves que no podemos seguir alimentando a nuestros hijos; no puedo resignarme a verlos morir de hambre ante mis ojos y estoy decidido a llevarlos mañana al bosque para que se pierdan, cosa que será fácil, pues, mientras estén entretenidos formando haces, no tendremos más que huir sin que nos vean.
—¡Ah! —exclamó la leñadora—. ¿TendrÃas valor para dejar que se pierdan tus hijos?
Por más que su marido le hiciera ver su gran pobreza, ella no podÃa consentirlo; era pobre pero era su madre. Sin embargo, después de considerar lo doloroso que serÃa para ella verlos morir de hambre, consintió y, llorando, fue a acostarse.