Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Pulgarcito escuchó todo lo que dijeron, pues, habiendo oÃdo desde su cama que hablaban de cosas serias, se habÃa levantado despacio y se habÃa deslizado debajo del taburete de su padre para escucharlos sin ser visto. Volvió a acostarse y no durmió durante el resto de la noche, pensando en lo que tenÃa que hacer. Se levantó muy temprano y se fue a orillas de un arroyo, donde se llenó los bolsillos de piedrecitas blancas, y en seguida volvió a casa. Salieron, y Pulgarcito no dijo a sus hermanos nada de lo que sabÃa. Fueron a un bosque muy espeso, donde a diez metros de distancia no se veÃan uno a otro. El leñador se puso a cortar leña, y sus hijos a recoger las ramitas para formar haces. El padre y la madre, viéndolos ocupados en trabajar, se fueron alejando insensiblemente de ellos y luego huyeron rápidamente por un sendero apartado.
Cuando los niños se vieron solos, se pusieron a gritar y a llorar con todas sus fuerzas. Pulgarcito los dejaba gritar, pues sabÃa por dónde podrÃa regresar a casa; y es que, mientras andaba, habÃa ido dejando caer a lo largo del camino las piedrecitas blancas que llevaba en los bolsillos. Y les dijo: