Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Luis XIV hizo desaparecer la figura del primer ministro y concentró todos los poderes en su persona. Para que no hubiera tentaciones, dividió las responsabilidades entre tres personas, la famosa trinidad compuesta por Michel Le Tellier (1603-1685), ministro de asuntos exteriores y de la guerra; el marqués de Berny, Hugues de Lionne (1611-1671), ministro de Estado y colaborador en la preparación de la guerra de los Países Bajos, y, sobre todo, Colbert[124], a quien la caída de Fouquet encumbró al puesto más importante del gobierno. «Era necesario —decía Luis XIV— que repartiera mi confianza y la ejecución de mis órdenes, sin dársela entera a nadie, aplicando a las diversas personas a diversas cosas, según sus diversos talentos, cosa que tal vez sea el primero y mayor talento de los príncipes». Colbert supo entender admirablemente al monarca, lo que favoreció la estabilidad del gobierno e impulsó la grandeza de Francia, aunque —en palabras de René Pillorget— a costa de imponer «a la nación dos tareas sobrehumanas: una política exterior de guerra casi continua y una gran tentativa de industrialización».