Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Los partidarios de la paternidad del hijo esgrimen varios argumentos, los más fuertes basados en testimonios contemporáneos. Uno de ellos es el de la sobrina de Perrault, M. J. Lhéritier, quien, en la dedicatoria de su cuento Marmoisan (1695) a «mademoiselle Perrault», hermana de Darmancour, habla de «los cuentos sencillos» que uno de los hijos de Perrault «ha trasladado al papel con tanto atractivo». Según esto, Pierre Darmancour estaría efectivamente componiendo su «colección de cuentos» entre 1693 y 1695.
Otros testimonios le van atribuyendo la obra sin mayor dificultad, casi por inercia: al fin y al cabo era el nombre de Darmancour el que aparecía en ella. Finalmente, se ha apuntado un argumento de crítica literaria: es imposible que quien escribió los cuentos en verso con tan poco acierto haya podido mostrarse tan sumamente diestro en los cuentos en prosa. En una palabra, los Cuentos de antaño y los cuentos en verso no pueden ser de la misma mano. Lo más que se le concede a Perrault son «las moralejas en verso, las palabras preciosas, las observaciones ocurrentes, las alusiones a las modas, a los peinados, al mobiliario, a las costumbres y usos del Gran Siglo» (Paul Delarue).