Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault De La Bella durmiente se conservan dos ediciones: una la publicada en 1696 en el Mercure Galant; otra, la de los Cuentos de antaño. Ambas versiones presentan notables diferencias. Unas son solo de estilo o de lenguaje; otras, más sustanciales, afectan al texto mismo. Entre estas es preciso mencionar sobre todo los dos discursos suprimidos: el que el príncipe dirige a la princesa dormida, iniciando así el diálogo entre los dos, y la tragicómica lamentación que ella eleva ante la cuba zoológica, quejándose de «morir tan joven», pues no hay por qué contarle como vividos los cien años que pasó dormida. Estas supresiones indican que Perrault fue aprendiendo el difícil arte de transmitir a los cuentos la ingenuidad y el encanto imprescindibles en este tipo de obras, a costa de sacrificar todo lo que impidiera la simplicidad y claridad del relato. Precisamente los sacrificios que se resistía a hacer y a los que no acababa de renunciar en los cuentos en verso.