La educacion del estoico
La educacion del estoico Por fantasiosa que sea la teorÃa del mal de Soame Jenyns[31], al menos no es absurda como la doctrina de un dios omnipotente y bueno, pero creador[32] del mal, porque es creador de todo. La hipótesis de Soame Jenyns tiene incluso la ventaja —acaso ilusoria, pero aparente— de la analogÃa; asà como intervenimos —unas veces para bien, otras veces para mal; unas tal vez para bien suponiendo que es para mal, y viceversa— en la vida de seres inferiores a nosotros, puede concederse que asà proceden con nosotros seres que son tan superiores a nosotros como nosotros lo somos al ganado de nuestros campos, o a las aves de nuestros cielos. Una vez se me ocurrió —más por especulación ociosa que por creencia[33]— que podrÃa ser que, al igual que la vida es la ley de todo, la muerte siempre representara una intervención ajena, que no existiera sino muerte violenta. Unas son visiblemente violentas, y muchas las causamos nosotros mismos; otras, a las que llamamos naturales, serÃan igualmente violentas, pero por intervención de entes imperceptibles a nuestros sentidos. Del mismo modo que las naciones, aún cuando están en clara decadencia, no se extinguen sino por invasiones y actos violentos ajenos, las vidas no se extinguirÃan de otro modo. El propio suicidio —supuse en el transcurso de este desvarÃo lógico— serÃa tal vez un impulso ajeno; ninguna vida se matarÃa voluntariamente, pero con el suicidio se resolvÃa la muerte externa por sus propios medios. Me habrÃa olvidado de toda esta especulación carente de rigor si ella no me hubiera salvado del suicidio una vez, hace ya tiempo, poco tiempo después de licenciarme. Mi vida era cada vez más angustiosa, pero la vaga posibilidad de que mi concepto fuera cierto —pues tanta posibilidad habÃa de que éste fuera cierto como de que lo fuera cualquier otro— y mi renuencia, si aquel fuera cierto, a practicar un acto servil y proselitista, fue lo que en realidad me disuadió, no sabrÃa decir si con utilidad, del paso[34] que al final se aplazó hasta ese momento[35]..