La educacion del estoico
La educacion del estoico No obstante, cuando leo a Rousseau, o a Chateaubriand â—», siento con horror que todo mi culto a lo objetivo, a lo real, a lo â—» no me despojan de una horrorosa identidad sustancial con ellas. Hay páginas de algunos de ellos que me angustian[71]; parecen escritas, no dirÃa por mà —aunque serÃan para mà un absurdo familiar— sino por un hermano gemelo que no tuve, alguien que es lo mismo que soy yo de forma diferente.