La educacion del estoico
La educacion del estoico ¡Pensar que consideré como una obra este montón incoherente de cosas que al final han quedado por escribir! ¡Pensar que, en este momento definitivo, me creía con fuerzas para sistematizar todos esos elementos en una obra acabada y visible! Si el poder sistematizador del pensamiento bastara para crear la obra, si la sistematización fuera algo que la intensidad de la emoción pudiera conseguir, como un breve poema o un ensayo corto, entonces mi obra se habría realizado con certeza, ya que se habría realizado de verdad en mí, y no yo en ella, como determinante.
Sé de buen grado que yo podría, ciñéndome a lo que era posible para mi voluntad, que tan poco abarca, escribir breves ensayos a partir de los fragmentos previos para una gran obra irrealizable; podría escribir varios libros de fragmentos, donde cada uno[73] fuera en realidad uno; podría escoger entre las muchas frases dispersas de mis notas, en vez de escribir un libro de pensamientos, que no sería superficial ni poco novedoso[74].