Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Seamos castos como labios muertos, puros como cuerpos soñados, resignados a ser todo esto, como monjitas perturbadas…
Que nuestro amor sea una oración. Úngeme de verte y haré de mis momentos de soñarte un rosario donde mi tedio sea un Padre Nuestro y mis angustias Aves Marías…
Quedémonos así eternamente, como la figura de un hombre en una vidriera frente a la figura de una mujer en otra vidriera… Entre nosotros, sombras cuyos pasos suenan fríos, la humanidad pasa… Murmullos de rezos, secretos de […] pasarán entre nosotros… Unas veces se hincha bien el aire de […] de inciensos. Otras veces, bien para este lado, bien para aquél, una figura de estatua […] rezará aspersiones. Y allí, en los mismos vitrales, en los colores cuando el sol nos dé de lleno, en las líneas cuando caiga la noche… Los siglos no tocarán nuestro vítreo silencio… Allá afuera pasarán civilizaciones, revueltas, bullirán las fiestas, correrán mansos pueblos cotidianos… Pero nosotros, oh mi amor irreal, tendremos siempre el mismo gesto inútil, la misma falsa existencia, y la misma […]
Hasta [que] un día, al final de varios siglos de imperios, la Iglesia finalmente se desmorone y todo se acabe…