Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Sean instrumentos extraños, cuyo mero son haga soñar, con que las orquestas se preparen para la fiesta. Vistan los siervos con sobrias libreas de desconocidos colores, fastuosos y simples como los catafalcos de los suicidas.
Y antes de que el festín tenga comienzo, desfile por las alamedas de los grandes parques el gran cortejo medieval de púrpuras muertas, el gran ceremonial silencioso en marcha, como la belleza en una pesadilla.
¡La Muerte es el triunfo de la vida!
Vivimos por la muerte, puesto que sólo somos hoy porque hemos muerto para ayer. Esperamos por la muerte, puesto que sólo podemos confiar en mañana por la confianza de la muerte de hoy. Por la muerte vivimos cuando estamos soñando, puesto que soñar es negar la vida. Por la muerte morimos al vivir porque vivir es negar la eternidad. La Muerte nos guía, nos busca, la muerte nos acompaña. Todo lo que tenemos es muerte, todo lo que queremos es muerte y es muerte todo lo que deseamos querer.
Una brisa atenta corre por las alas.
Y, mira cómo llega con la muerte que nadie ve y la […] que no llega nunca.
¡Heraldos, tocad, atended!
Tu amor por las cosas soñadas era tu desprecio por las cosas vividas.
¡Rey-Virgen que despreciaste el amor!
¡Rey-Sombra que desdeñaste la luz!