Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Otro método, más sutil y más difÃcil, es el acostumbrarse a encarnar el dolor mediante una determinada figura ideal. Crear un otro Yo que sea el encargado de sufrir por nosotros, de sufrir lo que nos toca sufrir a nosotros. Crear a continuación un sadismo interior, masoquista incluso, que goce de su sufrimiento como si fuese el de otro. Este método —cuya apariencia primera nos hace tomarlo como imposible— no es fácil, pero está lejos de ser difÃcil para quien está familiarizado con la mentira interior. Puede realizarse en muy alto grado. Conseguido esto, qué sabor a sangre y enfermedad, qué extraña sensación de placer lejano y decadente que el sufrimiento y el dolor visten: el Dolor se parece al inquieto y amargo aumento de los espasmos. Sufrir y sufrir largo y lento, tiene el amarillo Ãntimo de la vaga felicidad de las convalecencias profundamente sentidas. Y una pulcritud de ajado desasosiego y enfermedad aproxima esa sensación compleja a la inquietud que los placeres causan en la idea de que deben huir y la enfermedad es el dolor que los gozos obtienen del anterior cansancio que nace de pensar en el cansancio que aportarán.