Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Entre las pocas cosas que de cuando en cuando me gusta leer, destacaría las piezas de teatro. Todos los días se representa alguna obra en mí, y así conozco a fondo cómo es que se proyecta un alma en la proyección de Mercator, llanamente. Me entretengo muy poco con todo esto; tan constantes, vulgares y enormes son los errores de los dramaturgos… Nunca hubo un drama que me gustase de veras. Conociendo la sicología humana con una nitidez de relámpago y capaz de llegar hasta el último rincón de ella con una sola mirada, el análisis superficial de los dramaturgos me hiere, y lo poco que leo en este género me disgusta tanto como un borrón de tinta en medio de la escritura.
Las cosas son las materias de mis sueños y es por esto que aplico una atención distraídamente superatenta a ciertos detalles del Exterior.