Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Para dar realce a mis sueños, necesito conocer la manera de cómo los paisajes reales y los personajes de la vida aparecen revelados, puesto que la visión del soñador no es la misma de quien sólo ve las cosas. En el sueño no hay que aplicar la vista sobre lo importante o lo insignificante de un objeto de la realidad. Lo importante es sólo lo que el soñador ve. La realidad verdadera de un objeto es sólo una parte de él; el resto es la parte de tributo que se paga a la materia para poder existir en el espacio. De ahí que no haya lugar en el espacio para ciertos fenómenos que en el sueño son reales palpablemente. Una puesta de sol real es imponderable y transitoria. Una puesta de sol soñada es inmutable y eterna. Sólo sabe escribir quien es capaz de ver sus propios sueños con nitidez (y es así) o ver en sueños la vida, verla de forma inmaterial, haciéndole fotos con la máquina del devaneo, sobre la cual los rayos de lo pesado, de lo útil y de lo restringido no pueden actuar, revelándose en negro la placa espiritual.
En mí, esta actitud enquistada por el demasiado soñar, me hace ver de la realidad su parte de sueño. Mi visión de las cosas suprime en ellas lo que mi sueño descarta. Y es así que siempre vivo en sueños, incluso cuando vivo en la vida. Contemplar una puesta de sol en mí o en el Exterior es lo mismo para mí, pues veo a ambas de la misma forma, ya que mi mirada está hecha de igual modo.