Libro del desasosiego
Libro del desasosiego No ha caído víctima de una fe ardiente, no lo mataron combatiendo por la bajeza de un gran ideal. Libre de la injuria de la fe y del insulto del humanitarismo, no ha caído en defensa de una idea política o de un futuro para la humanidad, ni por una religión futura. Lejos de la fe en el otro mundo, con que se engañan los creyentes de Mahoma y los seguidores de Cristo, vio la muerte llegar sin esperar en ella la vida, vio la vida pasar sin esperar una vida mejor.
Ha pasado con naturalidad, como el viento o el día, llevando consigo el alma que lo hiciera diferente. Se ha hundido en la sombra, como quien entra por la puerta que se tiene delante. Murió por la Patria, la única cosa superior a nosotros de la que tenemos conocimiento y razón. El paraíso mahometano o cristiano, el olvido trascendente del budista, no se le han reflejado en sus ojos cuando en ellos se apagó la llama que lo mantenía vivo sobre la tierra.
No supo quién fue, como no sabemos nosotros quién es. Cumplió con su deber sin saber que lo cumplía. Lo guió aquello que hace florecer a las rosas y hace bella la caída de las hojas. La vida no tiene razón mejor ni la muerte mejor recompensa.
… del heroísmo, sin un cielo que ganar por el martirio o una humanidad que salvar mediante el esfuerzo; de la vieja raza pagana que pertenece a La Ciudad alejada tanto de los bárbaros como de los enemigos.