Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El patrón Vasques. Me acuerdo de él en el futuro, con la nostalgia que sé que he de tenerle entonces. Viviré tranquilamente en una casita de los alrededores de alguna parte, disfrutando de un sosiego en el que no me pondré a hacer la obra que ahora no soy capaz de llevar a cabo y buscaré, para seguir sin hacerla, otras excusas distintas de las que hoy me sirven de disculpa. O quizás acabe internado en un asilo de mendigos, feliz con la derrota total, mezclado con la ralea de quienes se creyeron genios y no han sido más que mendigos con Ãnfulas, junto con la masa anónima de quienes no han tenido la posibilidad de triunfar ni renuncia para hacer lo contrario. Sea donde sea, recordaré con nostalgia al patrón Vasques, la oficina de la Rua dos Douradores, y la monotonÃa de la vida cotidiana serán para mà como un recuerdo de los amores que nunca tuve o de los éxitos que jamás alcanzarÃa.